¿Por qué nuestras rosas duran años?

Nuestras rosas preservadas son verdaderas obras de la naturaleza llevadas a su máxima expresión. Todo comienza en los campos soleados de Ecuador, donde se cultivan rosas reconocidas mundialmente por su tamaño, color y perfección. Solo las flores más hermosas y vibrantes son seleccionadas para formar parte de nuestra colección.

Una vez elegidas, cada rosa pasa por un proceso experto de preservación. En lugar de secarlas, se rehidratan cuidadosamente con una mezcla de glicerina y compuestos vegetales que reemplazan la savia natural. Este proceso, realizado por especialistas florales, permite que la rosa mantenga su textura, suavidad y apariencia fresca durante años sin necesidad de agua ni mantenimiento.

El resultado es una flor real, impecable y duradera: una pieza de belleza eterna.

Nota: Las rosas en tonos (azul royal, negro, turquesa) reciben un delicado rociado de pintura para lograr su acabado especial. Debido a esta técnica, es posible que algunos pétalos presenten leves fisuras o variaciones, parte natural del proceso artesanal.